Al acecho de formas que acomoden mi entendimiento.

sábado, 20 de junio de 2009

Angust Young

Sufro de angustia crónica. De esa que no tiene norte. Angustia central,
que me ubica en medio de todo y no deja ver ningún borde. Ciego sin
serlo, y vacío, ocupando 77 kilos de vida.
Se enciende una luz y hacia ella voy, y se enciende una segunda y ya
dudo. Pienso que elijo y me quedo en la duda. Y otra vez se apagan.
Dios! Si por lo menos soplase algo de viento!
¿Y por qué pido tanto? ¿Será que no siento mis piernas?
Mientras renegaba una nueva luz se encendió y no me di cuenta.
Otra vez en esta blanca oscuridad, sabiendo que mañana todo va a
cambiar, el mundo girará en torno a mí, sabrán lo que valgo y me
desearán.
Hace más de mil y una noches que me cuento el mismo cuento. Sigo
vivo, pero sigo acá. Con una esperanza enorme. Con una fe ciega.
Única fe posible en una nada sin bordes.

Cazadores furtivos